Las preferencias de personas y familias por las características de sus viviendas ha cambiado a causa del confinamiento.

¿Podría ser una oportunidad para repoblar la  España vaciada?

El tiempo que hemos pasado en nuestras casas, nos ha permitido hacer una radiografía de nuestras viviendas.

Y sobre todo saber lo que nos gusta y lo que cambiaríamos si tuviésemos posibilidades.

Dentro de estas especiales características, ya hay personas que están pensando en lo que llamamos coloquialmente «irse a vivir al pueblo».

Por todo ello, queremos hacernos eco de la interesante entrevista de la sección COVID19 ,dentro del programa Aragón en Abierto de Aragón TV, en la que Luis Antonio Sáez de la Cátedra DPZ sobre despoblación y creatividad en colaboración con la Universidad de Zaragoza, responde a las preguntas de Fernando Ruiz y que además va acompañada de interesantes testimonios y reportajes.

Y una vez que hemos visto el vídeo, vamos a destacar aquellas cosas que consideramos más interesantes.

Vivir en el pueblo como posible solución ante casos de pandemia

Lo que está claro es que la mayoría de las personas opina que vivir en un pueblo te da en general más calidad de vida.

Es cierto que el éxodo que se produjo desde los pueblos hacia las ciudades vino generado por una mayor oferta laboral y de servicios que hoy se trata de compensar.

Hemos visto intervenciones en el vídeo de alcaldes y ciudadanos de los pueblos, que ponen encima de la mesa la transformación digital de los entornos rurales y su apuesta por ofrecer servicios digitales que permitan el asentamiento de la población.

Por lo tanto, hay muchas localidades que ya están preparadas y pueden ser un destino ideal para personas que pueden realizan su actividad profesional con el teletrabajo e incluso para familias en las que la educación online, puede ser un complemento o apoyo fundamental para la formación de sus hijos.

Con lo que se ha convertido en una oportunidad para repoblar la España vaciada.

¿La gente que ha pasado la pandemia en un pueblo es una persona privilegiada?

Para Luis Antonio Sáez, depende de muchas cosas, pero en parte si.

Normalmente, las viviendas de los pueblos tienen más amplitud, luminosidad, zonas exteriores y sus ventanas tienen horizontes y paisajes más atractivos en general.

La pandemia ha hecho mirar a muchas familias a los pueblos y como ejemplo podemos ver que durante las tres primeras semanas de confinamiento, la búsqueda de pisos en ciudades en los principales portales inmobiliarios cayó hasta 5 puntos.

Y esos mismos 5 puntos fue lo que recuperaron las búsquedas de casas en los pueblos.

Pero,… ¿puede ser una opción real de futuro o simplemente un hecho pasajero?

La verdad es que dar una respuesta concreta es jugar un poco a ser Julio Verne.

Porque es un hecho nuevo y del que incluso carecemos de datos previos con los que poder analizar, pero sí que es cierto que lo que hacen las crisis es, sobre tendencias previas, aprovecharlas.

Si que había personas que se estaban planteando combinar ciudad y pueblo o incluso  trasladarse al entorno rural.

Y la pandemia ha revalorizado cosas que teníamos latentes.

Como por ejemplo una casa en el pueblo, una comunidad más acogedora, …

Que sea ya su vivienda habitual es más complicado.

Pero Luis Antonio Sáez si que le da opción a que sea una vivienda complementaria.

Y que el teletrabajo y la educación digital, se hayan convertido en una palanca y una oportunidad para algunas personas que decidan apostar por trasladarse a entornos rurales y con ello contribuir a repoblar la España vaciada.

¿Qué necesitan los pueblos de la gente que esté pensando en comprar una vivienda e instalarse?

Lo ideal sería la implicación.

Fernando Ruiz se hace eco de la opinión del escritor Sergio del Molino en esta entrevista en Heraldo de Aragón, en la que manifestaba que «con profesionales pijos en bucólicas casas de pueblo nada cambiará en la España vaciada».

Luis Antonio entiende que lo que hace falta es que esas personas que se están planteando repoblar la España vaciada tengan ganas de hacer cosas.

No hace falta que sea un entrometido, pero sí que se sienta partícipe de las actividades que se desarrollan en los pueblos a través de asociaciones, creando y apoyando nuevas iniciativas que consoliden el  núcleo rural.

Lo que se necesitan pues son ciudadanos críticos y activos, algo que por cierto, no debería ser exclusivo del entorno rural, sino en definitiva de cualquier ámbito en el que residan estas personas y familias.

¿Qué opinan los habitantes de los pueblos de la posibilidad de que se establezcan personas de la ciudad?

El distanciamiento social que ha dejado esta pandemia y el archicnonocido teletrabajo, podrían tener mucho que ver en la disyuntiva de las personas que estén pensando en establecerse en los pueblos.

Para ello te compartimos esta lista de pros y contras que ha preparado el equipo de Aragón en Abierto de Aragón televisión realizando preguntas a habitantes de algunos pueblos aragoneses y que puede ayudarte a decidirte entre vivir en un pueblo o en una ciudad:

Los pros de vivir en un pueblo

  • La distancia social en los pueblos es más fácil de sobrellevar y aplicar.
  • En la mayoría de los pueblos tienen ya una buena conexión a internet que facilitaría el teletrabajo o la educación online.
  • La gente busca espacios abiertos tanto para vivir como para trabajar, y los pueblos tienen una buena oferta en ambos sentidos.
  • El contacto con la naturaleza.

Los contras de vivir en un pueblo

  • Echan en falta algo más de actividad, sobre todo los más jóvenes
  • La baja oferta de empleo y la posibilidad de que tu trabajo y la empresa permita teletrabajar o estudiar a todas las personas que formen parte de la unidad familiar.
  • Servicios médicos más limitados.

Por esto último, Luis Antonio Sáez propone que se impliquen las administraciones públicas, liderando iniciativas que permitan la dinamización del entorno rural, contribuyendo a generar oportunidades que vengan a paliar en parte los contras de vivir en un pueblo.

Y con ello, se podrían vencer las reticencias de los ciudadanos, que redundan en los aspectos más conocidos como son, la falta de oferta de empleo y el acceso a unos servicios médicos de calidad.

La balanza está abierta.

Ahora ya es tiempo de que cada uno ponga sus pros y sus contras para tomar la decisión más adecuada para sus intereses.

Y repoblar la España vaciada, no siga siendo parte de una novela de Julio Verne.

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