El mercado inmobiliario aragonés tienes varias características que lo diferencian del resto de comunidades. Evidentemente no tenemos mar, pero tenemos una zona turística en el Pirineo y otra en el Maestrazgo, pero además de estas características físicas, el aragonés persiste en su preferencia por la propiedad del hogar en el que habita, a diferencia de lo que ocurre en promedio en España con un porcentaje menguante de hogares en propiedad.

Esto refleja no sólo que los ciudadanos de la comunidad prefieren la vivienda en propiedad como forma de ahorro a largo plazo, sino que han podido acceder a la compra de la vivienda y a la financiación necesaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1. Porcentaje de hogares en propiedad. Encuesta de condiciones de vida del INE.

El debate sobre qué es mejor, si la vivienda en propiedad o en alquiler, tiene muchas facetas. Quien adquiere la propiedad está pensando en que, al menos, se va a mantener el poder adquisitivo de su dinero al invertirlo en un inmueble. La compra, por otra parte, ha disfrutado de condiciones fiscales ventajosas hasta no hace mucho, de modo que se premiaba la adquisición de la vivienda habitual. Ahora mismo, sin las bonificaciones fiscales, no se puede decir en términos financieros que una opción u otra sea mejor, sino que hay que estudiar cada caso particular.

Sin embargo, dadas las características del contrato hipotecario, adquirir la vivienda supone un inconveniente para la movilidad geográfica laboral. Alquilar la vivienda que se deja para alquilar otra en el lugar de destino sería la solución a este problema, pero no todo el mundo está dispuesto a asumir los riesgos y cargas de esta actividad, por lo que habría que dejar en manos profesionales la gestión del inmueble. Esta necesidad se hace más evidente en el caso de los municipios de la provincia, tal como se propone en el informe de la Cátedra de Despoblación, ya que de este modo los propietarios conseguirían una rentabilidad por la explotación de un inmueble que, de otro modo, queda a la espera de venta, si es que esto sucede en un futuro próximo.

Este planteamiento nos lleva a la cuestión del rendimiento que se puede obtener de una vivienda alquilada, que en el caso de los municipios de la provincia de Zaragoza es muy dispar, como se ve en la figura 2 (en la que no se muestran localidades de características atípicas como Cuarte, La Muela o Villanueva de Gállego). Hay municipios equilibrados en su oferta, como Gallur, otros baratos, con mayoría de viviendas por debajo de 300 euros mensuales de renta y otros relativamente caros como Utebo y Pinseque.

Figura 2. Porcentaje de alquileres por tramo de renta mensual.

Una de las conclusiones del estudio realizado para la Cátedra de Despoblación es que los alquileres están determinados por las rentas de las familias y no tanto por el valor atribuible al inmueble. Así, la rentabilidad de estos se ve sujeta a la situación laboral en la zona, afectando al plazo de recuperación de la inversión en la rehabilitación y mejora. Esto lleva a los autores del informe a recomendar préstamos a plazos adecuados cuya recuperación esté vinculada a las rentas de alquiler.

En definitiva, el progreso de un necesario mercado de alquiler depende en última instancia de tratar la actividad de alquiler como lo que es, una actividad económica, que precisa de financiación para ser desarrollada, pero que además cuenta con una fuente de garantías en el contrato de alquiler. Esto supone una excepción en el mercado financiero actual que, por necesaria, habría que promover, para que los fondos sean provistos desde instituciones públicas o privadas.

B. Subero