Vivir en las ciudades del siglo XXI y más concretamente en una de las grandes, se está convirtiendo en un atractivo para la población.

Del análisis de ciertos factores, podemos encontrar las razones.

Y la verdad es que el crecimiento económico de sus habitantes se posiciona como una de las principales.

En el mundo ya existen ciudades del tamaño de países

El fenómeno de la concentración de la población en las ciudades no es reciente ni exclusivo de las ciudades del siglo XXI.

En el siglo XVI se calcula que Beijing tenía 675.000 habitantes.

Y junto a esta, Hangzhou, Guangzhou, y Nanjing, se contaban entre las diez ciudades mayores del mundo.

La India, aporta a la lista las ciudades de Vijayanagar y Gauda.

No se estima que hubiese en la época más que unas pocas ciudades europeas.

Sevilla y Lisboa seguramente deberían entrar en la lista, junto con, tal vez, París.

Pero por aquel entonces no había censos y hay que hacer estimaciones de la población por fuentes indirectas.

Como eran las grandes ciudades en la revolución industrial

Durante el siglo  XVIII, con la revolución industrial, que permite aumentar la productividad de las actividades agrícolas y los avances en la organización de las ciudades, estas consiguen superar el millón de habitantes por primera vez en la historia.

Y es Europa la que aporta las mayores urbes.

Por ejemplo, Londres, Manchester, Birmingham, París, Nueva York o Chicago.

Tokio, después de la revolución Meiji, también aparece en la lista de este período.

Las ciudades del siglo XXI que tienen la población de países.

La lista actual la encabeza Tokio con 38’2 millones, seguida de Delhi, Shanghai, Beijing y Mumbai.

Europa desparece y América aporta Sao Paulo, México y Nueva York.

Así pues, parece que desde siempre resulta atractivo reunirse en grandes urbes, a pesar de los inconvenientes que esto pudiese tener.

Las razones, puesto que no se ha encontrado predisposición genética al respecto, deben estar relacionadas con la prosperidad de las familias que se desplazaban (y se desplazan) a las ciudades más grandes.

Dejo un video donde hacen la proyección para los próximos ochenta años:

Las ventajas de vivir en una ciudad grande

Está aceptado que cuanto mayor la ciudad, mayores son la productividad de su economía, sus indicadores de innovación y la atracción de personas con talento.

Por lo que las personas que trabajan en las ciudades grandes deberían ganar más que sus colegas en las pequeñas.

Un estudio reciente del ‘Journal of Urban Economics’, realizado por los economistas C. Bosquet (Universidad de Cergy-Pontoise) y H. G. Overman (London School of Economics) estudia la conexión entre el tamaño de la ciudad del Reino Unido en la que alguien nace y sus ganancias en la edad adulta, encontrando que el tamaño sí importa.

Por ejemplo, alguien que naciese en Londres en el 71 gana un 6’6% más que los nacidos en Manchester.

Y un 9’3% más que los de Liverpool.

Dime dónde vives y te diré como te va económicamente

Una explicación posible es que el tipo de servicios que presta una ciudad configura la movilidad social de sus habitantes (o mejor dicho, la movilidad económica).

Diversos estudios llevan esta posibilidad al ámbito del barrio en que se nace (en este vínculo se pueden explorar los datos de los EEUU).

Pero también a aquel en el que se alcanza la edad adulta.

Implicando que, …

cuanto antes se mude la familia de barrio, mejores son las oportunidades para los más pequeños de prosperar más que sus padres.

Otra explicación, más convincente, es que para las familias más aventajadas económicamente las ciudades grandes resultan más atractivas.

Y habiendo nacido en una ciudad grande se tiene acceso más fácil a los negocios de estas familias.

las ciudades del siglo XXI

La preferencia por las ciudades grandes, una constante en la sociedad

Sean cuales sean los motivos de la preferencia de las familias, las ciudades grandes ofrecen más oportunidades económicas y más servicios que las menores.

Por lo que resultan más atractivas.

Pero además, resultan más eficientes en la provisión de los servicios necesarios.

Especialmente en infraestructuras.

Es cierto que el problema de la movilidad no está bien resuelto en Europa.

Sin embargo sólo habría que fijarse en lo que hacen ciudades como Tokio o Seúl (donde viven más de 10 millones de personas, casi una cuarta parte del país).

Adicionalmente, solucionar de forma sostenible los problemas actuales de la movilidad (con opciones asequibles de transporte colectivo) podría aportar la extensión de la zona metropolitana para reducir la presión sobre los precios de la vivienda y la escasez de inmuebles en alquiler.

En Zaragoza, para formar parte de una de las ciudades del siglo XXI, el debate sobre la ampliación del servicio que debería prestar el tranvía está en el centro de la visión de la ciudad a quince o veinte años vista.

De momento, el debate es cortoplacista.