Con la obsolescencia inmobiliaria abordamos un nuevo capítulo de la serie Black Mirror Inmobiliario.

En esta ocasión,… vamos a la precuela de la saga para analizar la visión histórica de la obsolescencia inmobiliaria, o… ¿quizás piensas que no existe?

Comenzamos.

Como no se trata de situarse en las primeras referencias históricas de vivienda, entendido como lugar de refugio, que parecen datar del Paleolítico con el Homo Erectus, me situaré en un periodo mucho más reciente y, más concretamente, en la reflexión derivada de una explicación de un médico de familia en el ámbito rural hace no mucho tiempo.

En dicha conversación, me detallaba cómo, al realizar una visita a una vivienda rural, más o menos a finales de los años 70, preguntó por el aseo, recibiendo la siguiente respuesta del propietario de la vivienda:

«ahí lo tiene, que gracias a Dios no hemos tenido que utilizarlo».

Historias de obsolescencia inmobiliaria

¿Qué había detrás de dicha afirmación?

En los núcleos rurales los aseos se fueron generalizando en las viviendas progresivamente.

Recuerdo en mi infancia escuchar a mi padre el proceso vivido como secretario de administración local para conseguir ayudas económicas del Gobernador Civil para que los municipios que administraba recibieran los recursos para canalizar los desagües y el agua corriente.

Qué lejos parece, pero desde una visión histórica de la vivienda no hace tanto.

el aseo en la obsolescencia inmobiliaria

Los primeros aseos en las viviendas

Algo que consideramos como intrínseco a las viviendas (los aseos), hace cincuenta años no estaba presente en no pocas viviendas rurales.

Una vez instaladas las canalizaciones de agua corriente y desagües, las viviendas podían ir conectándose, algo que se fue realizando también de forma progresiva en la medida que los recursos económicos familiares lo permitían.

Por tanto, las estancias de aseos se comenzaron a generalizar con el desarrollo urbanístico de los municipios, considerando inicialmente dichas estancias como lugares de uso únicamente cuando no se gozaba de adecuada salud.

De ahí la respuesta al médico de familia.

¿Que ocurría por tanto con las viviendas que no contaban con dichas estancias?

Pues que claramente pasaban a ser consideradas como obsoletas.

 

La obsolescencia inmobiliaria no es exclusiva del medio rural

el ascensor en la obsolescencia inmobiliariaPodemos considerar que esta realidad estaba únicamente presente en los núcleos rurales, pero en las ciudades también se daban situaciones dignas de significación.

Recurriré a otra conversación personal para intentar mostrar la verdadera existencia de obsolescencia inmobiliaria en municipios de mayor tamaño.

En esta ocasión, se trata de una persona que en la actualidad no alcanza los sesenta años y que me contaba cómo, en su infancia, residiendo en Barcelona, que no es precisamente un municipio pequeño, el piso en el que residía compartía los aseos con varios pisos por plantas, algo que ocurría en no pocos casos en aquella época.

Progresivamente fueron modificándose las viviendas, adaptando las viviendas a la realidad exigida por el mercado, evitando con ello que pudiesen pasar a formar parte del stock de inmuebles invendibles por obsoletos.

 

El precio de la vivienda es directamente proporcional a la obsolescencia inmobiliaria

¿Qué apreciación económica tenían las viviendas en bloque en función de la altura antes de la implantación de ascensores?

¿Por qué creen que las primeras plantas utilizaban la denominación de «principal»?

¿Por qué los pisos de los porteros estaban en las últimas plantas?

Antes de la implantación de ascensores, las primeras plantas eran las que mayor apreciación económica presentaban, mientras que las últimas plantas eran las que contaban con un menor valor.

Algo que todavía ocurre en la actualidad:

¿cuánto cuesta vender un cuarto piso sin ascensor?

Únicamente en determinados intervalos de edad se está dispuesto a realizar este tipo de compra y a precios especialmente bajos.

Por el contrario, con la generalización del ascensor, las plantas superiores han ido ganando una mayor apreciación económica.

Resulta relativamente fácil constatar incrementos de precios por planta de unos 10.000 euros conforme incrementamos una altura en la vivienda.

 

Las plazas de parking: otro símbolo de la obsolescencia inmobiliaria

¿Qué ocurrió con el valor de las viviendas cuando se comenzó a edificar con sótanos que incorporasen plazas de aparcamiento?

Los pisos sin aparcamiento, en términos comparativos pasaron a considerarse obsoletos, en comparación con otro inmueble relativamente próximo que sí contase con plaza de aparcamiento.

Ejemplos relativamente similares podríamos mostrar con el caso de los pisos con o sin calefacción, con calefacción centralizada o individualizada, con instalación de fibra óptica o sin fibra óptica….

¿Que pretendo con todas estas referencias históricas?

Pues simplemente indicar que la obsolescencia inmobiliaria existe.

A lo largo de la historia han ido apareciendo factores que han ido convirtiendo a las viviendas existentes en relativamente obsoletas en función de contar o no con nuevos componentes asociados a dicha vivienda (aseos, plaza de aparcamiento, sistema de calefacción, fibra óptica….).

Como al final todo suele ser una cuestión de precio, todas las tipologías de inmuebles han ido encontrando su nicho de mercado, pero ganando o perdiendo apreciación económica en función de su capacidad de adaptación a la nueva realidad inmobiliaria.

Pero, si damos un paso más, podemos preguntarnos:

¿cuáles son los actuales factores de innovación inmobiliaria que pueden convertir a una vivienda en relativamente obsoleta?

La respuesta el próximo martes, en un nuevo capítulo de nuestro particular «black mirror inmobiliario»

Luis Fabra