Mientras en nuestro país estamos la mar de distraídos con el devenir de las conversaciones entre nuestros políticos, en Europa acaban de nombrar nueva presidenta de la Comisión Europea.

Si bien es cierto que es mucho más distraído seguir un folletín que nos puede conducir a unas terceras elecciones, que suenan más a amenaza que a consulta, hay otras noticias que se despachan con un artículo y pueden pasar desapercibidas al revisar la prensa del día.

El folletín a mi me recuerda mucho al desbarajuste de la política del S XIX, con los mismos argumentos y aspiraciones básicamente y con los mismos efectos paralizantes para cuestiones de importancia para los ciudadanos, que lo queramos o no, nos encontramos junto con nuestros conciudadanos europeos en el SXXI, con problemas muy distintos y en una sociedad muy distinta.

Cierto es que podemos consolarnos porque no tenemos una retahíla de aspirantes al trono guerreando por la península y porque como no consiguen aclararse, no pueden todavía ‘freírnos’ a impuestos para que les salgan las cuentas.

Como nos afectan las políticas europeas

Una diferencia importante entre las dos épocas es que somos europeos.

La Comisión saliente ya ha dicho que con los datos presentados por el Gobierno no cumpliremos los requisitos de déficit estructural ni estaremos en el camino para reducir la deuda pública, y el Gobierno se ha excusado diciendo que como estamos en este ‘impasse’ no han podido incluir las medidas fiscales adicionales que se necesitarían.

El siglo continua su curso, y el 31 de octubre Mario Draghi, el inventor de los tipos negativos en Europa, dejó el Banco Central Europeo sin poder subir los tipos de interés y con un legado todavía dudoso.

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Lo que haga su sucesor, la Sra. Lagarde, es crucial para que España pueda seguir financiando la fiesta.

De los autónomos a la banca

A este drama (porque no parece comedia) se ha unido la OCDE, que a través de algún iluminado nos ha recomendado que los autónomos coticen por los ingresos reales en vez de por los declarados para solucionar el problema de las pensiones. Que gracia. A ver si lo hacen de verdad y así contemplaremos una bajada del paro y también de las aportaciones.

¿Y a la banca cómo le va? Después de los 80 mil millones que ha costado el que no se hundiesen determinadas instituciones bancarias es de esperar que ya no nos castiguen con restricciones de crédito en el futuro cercano. Es el Banco de España el que saca la cuenta de lo aportado por el FROB, el FGDEC, las pérdidas de SAREB y lo aportado por el Fondo de Garantía de Depósitos.

No se incluye lo que les costó a los pequeños accionistas la liquidación del Popular, caso único en toda Europa.

En definitiva, la Comisión tiene una ardua tarea si quiere defender la existencia del Euro, el Banco Central Europeo se ve sin alternativas a la senda que inauguró con la ‘expansión cuantitativa’ y España no ha conseguido reducir la deuda pública ni mejorar de forma decisiva el paro endémico que arrastramos desde los 80 y que tuvo un momento ilusionante cuando entró dinero a mansalva para todo tipo de construcciones.

Soy de la opinión de que, si no molestan mucho desde las instituciones, los españoles continuaremos trabajando y la crisis voceada desde hace meses por los medios de comunicación, no pasará de una cierta pérdida de actividad. Y espero que no nos vuelvan a llamar a las urnas para decidir si son galgos o podencos, mientras el SXXI nos arrolla, como en la fábula de Samaniego.

Bienvenido Subero

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