Seguimos en una economía dopada. Los tipos de interés mantienen una realidad artificial. ¿Cómo influye esta situación al mercado inmobiliario?

Desde el lado e la financiación hipotecaria es una buena noticia. A corto y medio plazo las entidades financieras van a seguir teniendo interés en conceder crédito hipotecario ya que seguirá siendo una de sus principales alternativas en su estrategia de negocio y búsqueda de rentabilidad.

Por otro lado, los inversores siguen sin tener alternativas atractivas de inversión, lo que refuerza la posición del mercado inmobiliario como destino de la inversión de empresas y particulares, especialmente con óptimas tasas de rentabilidad en el mercado de alquiler.

Uno de los principales enemigos del mercado inmobiliario ha sido los elevados tipos de interés. Precisamente, la quiebra del mercado inmobiliario español estuvo acompañada de la incoherente política de mantenimiento de elevados tipos de interés por parte del anterior presidente del BCE. La quiebra de no pocas empresas y familias se derivó de dicha nefasta política de tipos de interés.

Afortunadamente, se produjo un cambio en la autoridad monetaria europea y en su política. Mucho debemos al señor Draghi en el cambio de ciclo económico y del propio mercado inmobiliario.

En un contexto de incertidumbre como el que vamos a atravesar, catalogado por el propio Draghi como de oscuridad, como bien ha dicho, estamos en la oscuridad, pero nos debemos seguir moviendo. Ese movimiento, de consolidación a corto plazo de bajos tipos de interés, resulta muy acertado.

El posible cambio de tendencia del mercado inmobiliario y de la economía en general, de producirse, se realizará con mucha mayor moderación y con consecuencias mucho más equilibradas. Asimismo, constituye una importante base de trabajo para un posible proceso de recuperación en la medida que el nuevo contexto económico y político permita tener visibilidad de un verdadero proyecto de país, con coherencia económica, social y equilibrio de actuaciones, alejado de radicalismos, nacionalismos y otros ismos tan nefastos para el avance social.

Luis Alberto Fabra Garcés