Desde Inmobiliaria las Torres nos exponen las distintas situaciones que se pueden plantear en los casos de divorcio o separación con el domicilio habitual de la pareja.

 

En Aragón cada vez es mayor el número de parejas que deciden poner fin a su matrimonio. En los últimos quince años, los divorcios han aumentado un 163,5% en nuestra Comunidad, y actualmente se colocan en 5,5 divorcios por cada 10.000 habitantes, una tasa algo inferior a la que se registra a nivel nacional, 6,2 divorcios por cada 10.000 habitantes. Unas cifras que crecen todavía más tras el periodo vacacional, ya que es durante septiembre y octubre el período donde se registran más demandas de divorcios y separación, coincidiendo con el fin de las vacaciones de verano, según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Un divorcio, consensuado o no, acarrea multitud de problemas, uno de los más difíciles de resolver es la gestión de la casa en común. “Muchas veces vienen a nosotros sin tener muy claro qué es lo que quieren hacer con su casa, entonces les explicamos las diferentes opciones y, en caso de venta, cómo hacerlo de la forma menos conflictiva posible”, explica Ángela Sebastián, perito judicial y gerente de Inmobiliaria Las Torres.

La falta de comunicación o las altas expectativas creadas antes de las vacaciones sobre la convivencia fuera de la rutina son algunos de los motivos por los que mucha gente decide poner fin a su relación tras el verano. De hecho, el 28% de las demandas de divorcio de todo el año se presentan en los juzgados en el mes de septiembre; cifra que también corresponde al “parón” de rupturas que se produce durante los meses de verano, periodo de reflexión y, quizá, la última oportunidad para salvar la relación.

El asunto de la vivienda compartida tras un divorcio o una separación no es una cuestión baladí. Parece que la opción más lógica es deshacerse de la vivienda: venderla o alquilarla. Lo que puede resultar sencillo si ya está pagada; ya que, en caso contrario, es fundamental plantearse cómo seguir pagando la hipoteca. “El primer impulso de las parejas es intentar vender la vivienda cuanto antes, y muchas se olvidan de un tema esencial, sus obligaciones hipotecarias”, comenta Ángela Sebastián. Si la pareja todavía tiene que hacer frente a la hipoteca una opción puede ser cancelar la hipoteca con el dinero conseguido de la venta de la vivienda y dividir las ganancias restantes entre la pareja. “La buena noticia es que, en el contexto actual de recuperación del mercado inmobiliario, cada vez es más sencillo para estas parejas encontrar un comprador”.

Sin embargo, hay muchas que, si compraron el inmueble durante la burbuja inmobiliaria, el dinero obtenido no sea suficiente y deban repartirse las pérdidas para hacer frente a la deuda con el banco, con quien incluso se puede negociar la dación en pago.Pero también es probable que una de las partes quiera quedarse con la propiedad, en cuyo caso, la opción más adecuada es la extinción del condominio. Se trata de una forma de trasmisión con mayores ventajas fiscales, ya que supone un tributo en Aragón del 1,5% por Actos Jurídicos Documentados (AJD) sobre el valor real del inmueble, más gastos notariales; en lugar del 6-8% si fuera una compra-venta.

Sin embargo, el traspaso de la vivienda no cancela las obligaciones del préstamo hipotecario, por lo que “por un lado, recomendamos confiar en nosotros, los peritos judiciales expertos, para valorar el importe real del inmueble en el mercado; así como los gastos que generará la venta, que muchas veces no se tienen en cuenta a la hora de negociar” explica Sebastián. “Y, por otro, acudir antes de la extinción del condominio al banco y consultar las nuevas condiciones que supondrá la renovación de la hipoteca suprimiendo al excónyuge. De este modo, se podrán tomar decisiones conociendo todos los gastos que generará la operación. Una vez resuelto, tramitar ambas gestiones al mismo tiempo y ante notario para después presentar en el registro”, concluye.

Pese a todo, hay parejas que deciden seguir viviendo bajo el mismo techo, aunque estén separados o, incluso, en algunos casos se ha llegado a dividir físicamente el inmueble. Opciones especialmente comunes durante la crisis económica, una época en la que el mercado inmobiliario en Aragón llegó a su mínimo de transacciones con un total de 7.500 en 2013, y por tanto, una época en la que la compraventa era mucho más complicada.

Sin embargo, las parejas que se acaben de divorciar con una casa en común también pueden estar de enhorabuena, ya que, atendiendo a datos de la Estadística Registral Inmobiliaria, el mercado inmobiliario de compraventas en Aragón aumentó un 11,34% en el último año, lo cual les hará mucho más sencillo gestionar la venta de su antiguo hogar

 

Fuente: Inmboliaria Las Torres