Angela Sebastián tiene claro cómo quiere que sea la experiencia de gestión para sus clientes y le hemos pedido que nos lo cuente.

 

¿Por qué «la inmobiliaria con alma»?

Es nuestro eslogan. A lo largo del proceso que nos encomienda un cliente se establece una relación humana, porque trabajamos con bienes inmuebles pero tratamos con personas, y toda operación tiene un lado personal que nos gusta resaltar. En el blog de nuestra página publicamos algunas de las experiencias de nuestro trabajo con nuestros clientes y es muy satisfactorio comprobar que, además de números, hay una experiencia vital de la que somos testigos. También hablamos de muchos temas relacionados con los inmuebles y que generan interés entre nuestros seguidores.

¿Cuales son las dudas más comunes entre quienes atendéis?

En realidad lo que nos plantean son deseos: una pareja que quiere comprar su primera vivienda, una familia que necesita un piso más grande, personas que quieren cambiar centro por un unifamiliar en las afueras. Nosotros estamos para resolver todas las cuestiones que implica lo que quieren y ahí surgen las dudas del cliente. Les ayudamos para centrar una zona que les encaje en función de sus necesidades en términos de hijos, colegios o distancia al trabajo; conocer el límite de endeudamiento o todo lo relativo a la financiación de la compra. La hipoteca genera bastantes dudas y tenemos la posibilidad de dirigirles a un agente de entidad financiera para aclararles cuestiones tan importantes como si deben optar por interés fijo o variable, que tipos de diferenciales hay en el mercado o qué porcentaje de la compra deben financiar, si bien es cierto que muchos de nuestros clientes ya vienen con esta información de antemano.

Respecto a los vendedores, sí que vienen con la duda de si vender o alquilar. En estos casos miramos los números, como la valoración que hacemos del inmueble, los gastos de mantenimiento que tiene, si hay una hipoteca sobre el bien, si necesita de una inversión previa para arrendarlo o si la propiedad es de uno o varios, por ejemplo. Este análisis de rentabilidad es muy necesario para tomar una decisión adecuada, y tengo que decir que se dejan aconsejar porque lo que decimos es sincero y en beneficio del cliente.

Los divorcios y las herencias también tienen una intensa parte personal. ¿Cómo actuáis en estos casos?

Es cierto que divorcios y herencias son encargos más difíciles porque tenemos que tratar y mediar entre varias partes, aumenta la complicación y se multiplica el trabajo. Cuando gestionamos una venta por divorcio normalmente nos relacionamos con los abogados de las partes, que lo hace más sencillo, pero es cierto que cuando hay beligerancia, el lado humano de la operación cobra mayor importancia y debemos aportar seguridad y tranquilidad. Las herencias implican un buen conocimiento técnico de la normativa ya que, en ocasiones podemos encontrarnos con un gran número de herederos: unos solteros, otros casados o viudos, con vecindades y regímenes matrimoniales distintos, derechos expectantes de viudedad, dificultades para conseguir documentación, etc. Es un auténtico trabajo de mediación, sobre todo cuando hay desavenencias. Es una labor que exige mucha paciencia, conocimiento, experiencia…y horas!

Ahora que el mercado inmobiliario tiene cierta estabilidad ¿Qué aconsejas a quienes se enfrentan a adquirir su primera vivienda?

Sus preocupaciones se centran en que la vivienda esté bien en cuanto a habitabilidad, que tenga vecinos tranquilos, que no encuentren vicios ocultos o que no surjan problemas derivados de embargos o sorpresas de este tipo. Se busca fundamentalmente seguridad jurídica y certeza. Hay que abordar todos estos aspectos antes de dar el sí a una vivienda, tanto si es la primera como si no y, siempre, siempre, hacer números.

No son pocos los clientes a quienes hemos ayudado a adquirir su primer hogar propio, y desde Inmobiliaria Las Torres les ayudamos a dar respuesta a todas estas preocupaciones. Siempre pedimos a nuestros clientes que se impliquen en la búsqueda y que sean constantes y acabamos teniendo propietarios contentos con las decisiones que toman. Lo sabemos porque, alrededor  del 60% de nuestros nuevos clientes son recomendaciones directas de otros.

¿Cómo percibes el mercado inmobiliario desde Inmobiliaria Las Torres?

La experiencia de nuestra oficina es que se vende toda vivienda entre 70.000 y 100.000 €.  Nos lo quitan de las manos. El motivo es que, si manejamos un precio cuya cuota hipotecaria equivale a un alquiler, indudablemente se inclinan a comprar y son estas cantidades las que cumplen con este parámetro. Otro aspecto a tener en cuenta es el hecho de haber recuperado demanda extranjera, que es un perfil que busca justamente la tipología que se encuentran en este margen de precios. También tenemos inversores interesados en vivienda barata, que compran en los entornos de San José o Avda. de Madrid para alquilar.

La obra seminueva protegida también tiene acogida actualmente en barrios como Arcosur o Parque Venecia porque son construcciones recientes y a un precio que también da opción a la compra antes que al alquiler. Las viviendas a partir de 150.000 € cuestan un poco más de vender. Los compradores tienden a priorizar la zona de su elección, compran sin llegar al tope de su presupuesto para dedicar una cantidad a reformas.

Tu inmobiliaria es muy activa en redes sociales ¿ Qué papel juegan en la captación de clientes?

Haciendo una valoración del flujo de personas que contactan con nosotros para hacernos un encargo, alrededor del 60% son recomendaciones de clientes anteriores, un 20% entran directamente en nuestra oficina de Tenor Fleta y el 20% lo hacen a través de nuestras redes sociales. Me parecen importantes para comunicar todo lo que hacemos. El vendedor cuando te ve en RRSS sabe que estamos presentes y activos en la venta de su inmueble y es que, realmente, ayuda a la venta. No solo tenemos presencia online para vender, también nos gusta informar de temas relacionados con el mundo inmobiliario, comunicar las acciones sociales en las que Inmobiliaria Las Torres está implicada o dar a conocer nuestra participación en eventos que nos ayudan a ser mejores en nuestro trabajo.