Los salarios siguen creciendo moderadamente, después de un intenso ajuste, mientras el precio de la vivienda intensifica su tendencia alcista. ¿Resulta sostenible?

La recuperación de las compraventas en el mercado inmobiliario a partir de 2014 estuvieron motivadas, principalmente, por el hecho de que el precio de la vivienda dejó de caer. Potenciales demandantes que durante la crisis tenían capacidad de compra, esperaron a que el mercado realizase su ajuste máximo para comprar al mejor precio. Esta situación alimentó la mayor parte de la demanda desde 2014.

Sin embargo, esa denominada «demanda embalsada» se ha ido consumiendo conforme nos hemos distanciando del ajuste máximo de precios (2013-2014), siendo parcialmente sustituida por demandantes que han podido aproximarse al mercado inmobiliario como consecuencia de la recuperación económica de los últimos años.

Este perfil de demandante presenta unas características muy distintas al correspondiente a la «demanda embalsada» y sus parámetros de decisión son muy diferentes. De hecho, sus niveles de renta actual y futura condicionan de forma determinante la toma de decisiones.

El comportamiento de los salarios, como uno de los factores explicativos más claros de la evolución de los niveles de renta en este perfil de demandantes, resulta fundamental. El gráfico del post muestra la evolución desestacionalizada de los salarios, observando con claridad el ajuste que ha predominado desde 2014 hasta mediados de 2017, dando paso, en los cuatro últimos trimestres, a ligeros crecimientos interanuales, normalmente por debajo del 1%.

Con niveles de crecimiento salarial de esta naturaleza y agotándose la «demanda embalsada», ¿resulta sostenible la intensificación en el crecimiento de precios del último año? Bajo mi punto de vista, la respuesta es muy clara: desde luego que no.

Una continuidad en la tendencia alcista del precio de los bienes inmuebles producirá un descenso del número de compraventas.

En consecuencia, convendría hacer cierto ejercicio de didáctica por parte de los agentes que operan en el mercado inmobiliario para trasladar esta realidad económica, de forma que el precio mantenga una tendencia alcista en un entorno próximo al comportamiento de los salarios, de forma que el número de compraventas siga manteniendo cuantías destacadas, contando con un mercado inmobiliario especialmente activo y líquido.

Pero, ¿está ocurriendo esto en Aragón? La respuesta la tendremos en la presentación que el martes 19 realizaremos del Informe del mercado inmobiliario de Aragón del cuarto trimestre de 2018. Recomendamos estar atentos para conseguir la correspondiente invitación.

Luis Alberto Fabra Garcés