El crecimiento de las rentas de alquiler de vivienda ha recibido los focos de la opinión pública desde hace unos años, tal vez un par, haciendo evidente la escasez de vivienda en alquiler que no permite satisfacer las necesidades de los ciudadanos. El asunto es de gran complejidad, los principales factores son que, en general, las ciudades más grandes atraen población de otras más pequeñas, presionando sobre los servicios públicos y la disponibilidad de vivienda, en algunas el alquiler turístico produce inflación sobre las rentas y los precios en determinadas zonas y en otros municipios es la escasez la que permite subir las rentas sin mejorar la calidad.

En definitiva, parece que los costes de la vivienda familiar no se ajustan a los salarios de una buena parte de la población. Aunque la tasa de paro española sigue siendo escandalosa (el 13’92% en el 3T), es cierto que se ha reducido de forma notable desde el peor momento, en el 1T 2013 (26,94% ). Entonces, ¿son los salarios de las familias los que no alcanzan? Los datos anuales de la EPA que publica el INE nos permiten obtener algunos indicios de lo que ha venido ocurriendo durante los últimos años.

Por un lado, mientras en 2018 el 50% de los trabajadores cobraban menos de 1.642 euros (brutos), en 2006 cobraban menos de 1.338. Lo que ha pasado en estos doce años se muestra en el gráfico 1: los trabajadores que cobran menos son los que experimentan antes la reducción en los salarios y además de forma más pronunciada. Los deciles 4 y 5 consiguen mantener su salario estable con respecto a 2006. El año 2018 es de mejoras salariales para todos los niveles de salario (deciles).

Gráfico 1. Evolución del límite inferior de los deciles por salario del 2 al 5 (el 40% de los trabajadores)

El gráfico 2 presenta la evolución de los grupos con salarios más altos. Que sean altos tampoco quiere decir que sean ricos, el 80% de los trabajadores cobra menos de 2.674 euros, por lo que si la familia tiene más de un hijo y una hipoteca, hace falta otro sueldo para irse de vacaciones.

Gráfico 2. Evolución del límite inferior de los deciles por salario del 6 al 10

En el gráfico 2 se aprecia que cuanto mayor es el salario mejor de ha defendido con respecto a 2006, aunque en 2013 también han sufrido un estancamiento hasta 2018.

Así pues, En 2017 los grupos más beneficiados cobraban un 15% más que en 2006, hace once años, mientras que el 30% de la población que menos cobra sólo ha podido defender entre un 5% y un 7% más que en 2006.

Veremos que impacto tienen sobre esta estadística las medidas tomadas por el gobierno provisional en 2019. La cuestión de fondo es que mientras la estructura productiva se base en productos de bajo valor añadido será difícil cambiar la composición de los salarios. El problema es que un cambio de este tipo lleva años, no es a corto plazo y aún con todo, necesitará de políticas de oferta sobre la vivienda pues lo empleos de bajo valor añadido son imprescindibles y por tanto persistirá el problema de la escasez de vivienda asumible por los empleados en estas actividades.

Estaría bien que se revisasen las políticas de oferta de mediados del siglo pasado llevadas a cabo en España, en el resto de Europa y en los EEUU para modernizarlas y aplicarlas, ya que en su momento solucionaron este mismo problema que ahora tenemos. Pero ya hemos perdido un año, a ver al que viene.