El mes de septiembre ha estado marcado en muchas agendas empresariales como el periodo de vuelta a las oficinas. Un retorno que se produce, pero de una manera muy distinta a marzo de 2020. Las compañías están optando en su mayoría por permitir los modelos híbridos, combinando teletrabajo y presencialidad, aunque no pocas valoran su llegada al modelo 100% virtual. Cambios en el día a día que al contrario de lo que pueda parecer no está frenando la vitalidad del mercado de oficinas en los últimos meses en la ciudad de Zaragoza.

Sensación que la refrendan las cifras de los profesionales. Según la consultora CBRE, en el primer semestre del año, la demanda de oficinas en la capital aragonesa ha crecido un 34% y muy pocas empresas han optado por dejar sus centros de trabajo vacantes. Fernando Montón, director general de Plaza 14 cree que “esa es la buena noticia que nos deja la pandemia. No ha habido ni rescisiones de contrato ni renegociaciones de precio, que era algo que nos podíamos esperar”.

Un ejemplo es el edificio World Trade Center de Zaragoza que sigue ocupado al 94%. “Hemos firmado nuevos contratos e incluso multinacionales que no han vuelto a la oficina desde marzo de 2020 han ampliado sus contratos con nosotros”, asegura Jorge Anglada, director de estas instalaciones. Anglada cree que “en el sector había cierto catastrofismo, pero las empresas siguen queriendo tener su espacio”.

Lo que sí ha cambiado la pandemia de forma definitiva es la manera de trabajar en las oficinas. Se imponen los modelos híbridos y el teletrabajo de forma parcial “porque los empleados también lo prefieren de forma general”, cree Anglada.

El rediseño de las oficinas por la pandemia

El cambio en la forma de trabajar también supone cambio en los espacios. Se imponen lugares más diáfanos, sin mesas individuales. “La tendencia comenzó antes de la pandemia. Aunque no había llegado a Zaragoza, en ciudades más grandes veías como no tenía despacho ni el consejero delegado de la empresa”, asegura Fernando Montón.

Una tendencia que ya se ve, por ejemplo, en el World Trade Center, donde se está apostando por la amplitud de espacio y por mejorar la ventilación. Jorge Anglada ve clave “que se puedan abrir las ventanas. Es un plus para nuestro edificio. A la gente le da un poco de miedo que no haya ventilación natural”.