El IPC español ha sido publicado recientemente, alcanzando el 0’8% anual.

Es decir, que el último año los precios crecieron el 0’8%.

Esta pues, es la subida de la inflación en España.

Buena noticia desde el punto de vista de los consumidores, pero indicativa de una baja actividad económica, o eso dice la teoría económica actual.

Su evolución reciente es la que se muestra en el gráfico 1, comparada con las dos economías fuertes de la zona euro.

En los tres países se aprecia un ligero repunte de la misma, aún lejos del objetivo del Banco Central del 2% (la inflación en la zona euro fue del 1’3%, por encima pues de la inflación en España), lo que dado que hay una ralentización de la actividad, era de esperar.

Gráfico 1. Evolución comparada de las tasas de inflación anual

Los principales factores que influyen en la inflación en España

Aunque en España gasóleo y gasolina crecen de forma abrupta (gráfico 2), la electricidad y el gas siguen decreciendo de forma notable (gráfico 3).

Todos estos factores están fuera del control de las autoridades españolas y, aunque tienen un peso concreto en el índice, insistimos en que sus efectos son transversales a toda la economía, ya que son imprescindibles en cualquier actividad económica y forman parte de los costes de las empresas.

Gráfico 2. Evolución de los componentes del IPC de Electricidad y Gas natural y Gas ciudad

Gráfico 3. Evolución de los componentes del IPC de Gasóleo y Gasolina

Afortunadamente la emisión de dinero está en manos del Banco Central Europeo, lo que reduce de forma notable el riesgo de monetizar la deuda pública.

Esto consiste en ‘imprimir’ dinero para comprar la deuda que emite un Estado.

Y que suele conducir a espirales inflacionistas que arruinan a los ciudadanos.

En la actualidad tenemos el ejemplo de Argentina, con más del 50% de inflación anual y el caso extremo de Venezuela, donde la inflación carece de calificativo, siendo el último año del 815.194% (ochocientos quince mil).

Pero parece que la inflación en España va por otros derroteros, afortunadamente.

El peligro de la emisión de dinero para comprar deuda

Aunque en Europa estamos lejos de esas situaciones, no quiere decir que estemos a salvo de tasas muy superiores que arruinarían el euro como moneda.

Los posibles escenarios que pueden conducir a, por ejemplo, tasas de alrededor del 15%, son variados.

Como un alza en el precio de las materias primas o una (improbable) devaluación del euro.

En cualquier caso, el actual sistema monetario de monedas fiduciarias con el dólar como moneda de reserva hace especialmente importante la labor coordinada de los bancos centrales para que los ciudadanos podamos seguir con nuestro quehacer económico.

Seguiremos atentos a próximos datos de la evolución de la inflación en España

Bienvenido Subero

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