El fin de año se acerca.

Hay que comprar los regalos de Navidad, si es que no los hemos hecho ya aprovechando el Viernes Negro (suena peor en español que en inglés, ¿no?), buscar restaurante para quedar con colegas de trabajo, aprovechar las deducciones fiscales y las ofertas de aportación a planes de pensiones, …

Un mes muy ajetreado, durante el que también se hace balance de lo sucedido.

Pero como para caminar al frente no se puede ir mirando hacia atrás, también hay que hacerse una idea de cuál puede ser el escenario para el año que viene.

El papel del crédito en la economía

El crédito es el aceite que engrasa la maquinaria económica, por lo que afecta directamente nuestras decisiones de consumo duradero (vivienda, automóvil, etc.)

Lo mismo que a nuestro empleo o al nivel de impuestos que sufriremos.

Moody’s, la agencia de calificación crediticia, en su ‘2020 Outlook’ ha clasificado las incertidumbres en seis grupos, cuyo análisis le ha llevado a concluir que los riesgos en el planeta van a ser mayores que en 2019.

Nosotros vamos a interpretarlos brevemente desde la perspectiva española.

Análisis de las perspectivas de Moody’s para España en 2020

El riesgo de recesión.

En primer lugar Moody’s eleva el riesgo de recesión en Europa y EEUU y prevé una deceleración del crecimiento de China.

hipoteca-vamos-ibercajaPuesto que estos son los principales motores de la economía, nos afectan a todos, por lo que el riesgo es que los beneficios empresariales no crezcan en España, que nuestro débil crecimiento del empleo sufra y que la recaudación fiscal se reduzca,

Con lo que el Estado español debería incurrir en deuda, si se lo permiten en la UE, donde ya nos han apercibido de la falta de reducción de la deuda pública.

El continente africano podría haber progresado mucho más de lo que lo ha hecho y compensar esta debilidad en el crecimiento.

Pero la desestabilización del norte de África que se inició allá por 2007 y la guerra asimétrica (léase terrorismo de justificación islamista) que afecta a Nigeria o Mali consume recursos de todo tipo que entorpecen el crecimiento.

Los tipos de interés.

En segundo lugar este escenario no hace previsible una vuelta de los tipos de interés a sus niveles saludables.

Un aumento de los tipos supondría un aumento de la carga para los estados que no puede permitirse la Unión Europea, en un momento además, que si se toman en serio el desastre medioambiental (plásticos, polución, el Mediterráneo degradado…) serán necesarias inversiones públicas de gran calado que hay que financiar.

La resistencia de la Fed a bajar los tipos de interés y copiar al Banco Central Europeo podría flaquear si la economía estadounidense se resiente más de lo que esperan, lo que dejaría a los mercados financieros prácticamente sin opciones para invertir en renta fija.

Y esto es un problema para los planes de pensiones.

Además, si la Fed se une a esta dinámica, de la que no se sabe cómo salir, el resultado puede ser muy negativo en un momento en el que vemos en múltiples ciudades como los ciudadanos se enfrentan a su Gobierno por las más variopintas razones, de Santiago de Chile a Hong Kong, pasando por Barcelona.

Esto nos lleva al tercer grupo de riesgos, el de los políticos, que abordaremos en una segunda entrega de ‘la bola de cristal’.

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