Durante 2017 el consumo aparente de cemento fue un 12’82% mayor que en 2016, el mayor crecimiento anual desde 2000.

Este es un indicador de la actividad de construcción en el territorio nacional, que comenzó a mostrar progresión en 2014 (tibia, un 0’84%) y en 2015 (mejor, 6’08%) para pasar un 2016 flojo (-2’92%). Por trimestres, en 2017 todos han sido de crecimiento con respecto al mismo de 2016.

El indicador había mostrado retrocesos importantes desde el cierre de 2008 hasta el de 2013. El gráfico muestra las variaciones interanuales desde 2011 (en las columnas, eje derecho) y el consumo aparente en millones de toneladas representado en una línea (eje izquierdo), publicado por el Ministerio de Fomento.

Se aprecia una recuperación desde el tercer trimestre de 2014, que es más lenta que las caídas sufridas en períodos anteriores. No obstante, parece que 2017 ha resultado un buen año para la construcción en España, y es de esperar que 2018 lo sea también, por la importancia que tiene en el empleo y la renta nacional. El sector público y privado animan esta recuperación, pero también hay que recordar que las instituciones financieras acompañan con crédito a las empresas del sector, sin el cual no sería posible el despliegue de una actividad que tarda en el mejor de los casos meses en comenzar a recuperar lo invertido.