El análisis del mercado inmobiliario y el de la evolución de la pandemia tienen factores comunes.

Dicho así puede parecer una barbaridad, pero la verdad es que la relación entre ambos se hace evidente cuanto te lo traslada uno de los mayores expertos en big data inmobiliario de nuestro país como es Jesús Barón.

Y es que Jesús lleva más de 10 años en el equipo de GAMERIN procesando las compraventas que se producen en España y realizando informes para múltiples organismos y empresas y por lo tanto es una voz más que autorizada.

La verdad es que estas líneas nacen de la lectura de un artículo que Jesús Barón publicó hace unos días en Linkedin y que nos ha llamado la atención por las similitudes entre el análisis inmobiliario y el análisis de la evolución del COVID19.

De hecho su decisión a escribirlo viene originada por un foco de contagio importante en la localidad de Vic, la ciudad con mayor incidencia de coronavirus del estado en el momento en el que Jesús lo escribía, con una atención primaria que no había colapsado, y en la que los expertos no sabían determinar los motivos que les habían llevado a convertirse en el municipio más afectado por la pandemia.

El análisis transversal del mercado inmobiliario y su aplicación a la pandemia

Para Jesús, lo más sorprendente de la pandemia está siendo la escasa capacidad de estudiar de forma correcta los mecanismos de contagio del virus.

Y como no hay mejor ejemplo que ver los resultados de un correcto análisis, nos traslada al Londres de mediados de 1800 y al mapa de cólera de John Snow, en el que el estudio y la identificación geográfica de los casos, permitió descubrir un foco de cólera que se había llevado a más de 700 personas en el barrio de Soho en menos de una semana, en un área de apenas medio kilómetro de diámetro.

De ahí que propone realizar un análisis similar al que realizamos en el mercado inmobiliario, solo que en este caso aplicando el conocimiento de forma transversal, trabajando con personas en vez de con bienes.

El proceso para el análisis:

  • Geoposicionar todos los positivos a la fecha de contagio (igual que con las compraventas de vivienda a fecha de escritura).
  • Incluir la información adicional sobre las personas: sexo, edad, unidad parental…(igual que con la información de las viviendas: superficie, antigüedad valor por m2, altura…)
  • Geoposicionar las empresas de una zona y asociarlas a las personas contagiadas tanto laboralmente como por ciclos de visita (igual que incluimos los datos de entorno, empresas, servicios para entender como son las zonas donde están las compraventas).
  • Incluir la información de movilidad para conocer flujos y patrones, principalmente desde el o hacia el exterior (igual que hacemos incluyendo esos mismos datos y los de transporte para valorar si una vivienda está bien comunicada).
  • Incluir los datos del censo para saber las unidades familiares que conviven (igual que lo hacemos para entender los barrios, aunque el dato público no está actualizado).
  • Modelizar la evolución diaria con los datos que tenemos y extraer los componentes significativos del contagio: residencia, movilidad, trabajo, condiciones particulares… E intentar que nutriéndolo de información en tiempo real pueda servir como ayuda a la detección futura.

Esto es simplemente un modelo e indica Jesús que se podría mejorar incluyendo más factores como:

  • ver cómo incluir influencias externas y patrones de cercanía con otras zonas
  • núcleos de salud
  • demora en pruebas
  • Otros factores que pueden ser variantes

Pero la verdad es que al menos la foto y las motivaciones principales estarían a la luz.

banner-hipoteca-a-un-paso-ibercaja-el-banco-del-vamosEl cuello de botella, como suele ocurrir en la mayor parte de análisis, estaría en la calidad de la información entrante y en su estandarización, porque en volumen, en GAMERIN trabajan con bastantes más compraventas a la semana que habitantes tiene Vic.

Y afirma que eso se solventa con un aplicativo donde la información no se introduzca de forma manual ni verbal (debe ser dura la vida de los rastreadores) sino sistematizada, de cara a que la información que llegue sea directamente procesable.

Nada difícil para estar en el 2020.

Seguramente en una semana se podría montar todo para el análisis y empezar a nutrir de información a los diferentes equipos.

Además, para los que contamos ya con toda la información y capacidades de base (tenemos ya todas las capas geográficas), el proceso es perfectamente replicable a las zonas necesarias de forma que el modelo podría aprender y evolucionar.

Termina indicando que le gustaría conocer qué se está haciendo desde dentro para analizar la información disponible de la pandemia.

Y concluye tristemente que el conocimiento existe, pero como casi siempre, no se utiliza dónde y cuándo se debe.