El Comercio Minorista en julio crece a precios constantes un 0’6% con respecto a julio del año pasado en Aragón, mientras en España disminuye un -0’6%.

Las variaciones mensuales desde mayo han sido positivas en Aragón y en España, pero el consumo nacional ha dado una ligera muestra de debilidad, que junto con los datos del paro, ha llevado a los medios a anunciar (¿o a advertir?) el inicio de un parón en la actividad económica. A partir de diciembre de 2014, mes tras mes se ha ido creciendo con respecto al año anterior, siguiendo Aragon una evolución paralela a la de España, como se aprecia en el gráfico. Pero hubo varias excepciones durante el año 2017, que ha mostrado signos confusos que se han prolongado durante este año, reflejando las dudas de las familias sobre el futuro próximo, lo que unido al auge del comercio por Internet no favorece a los establecimientos tradicionales.

Los datos del INE que se presentan son los del índice a precios constantes, de modo que se evite el efecto de la inflación. Además, se ha elegido no incluir las gasolineras, porque nos interesa el efecto potencial de la evolución del comercio sobre el precio y demanda de los locales comerciales.


La línea en el gráfico es la tasa de variación con respecto al año anterior del índice, mientras que las barras representan la tasa para el conjunto nacional. La incertidumbre que refleja el índice, el cambio de hábitos de compra, donde Internet como canal no para de crecer y el modelo que mezcla comercio y ocio no benefician el valor de los locales en la ciudad, con los problemas que ello está acarreando a los barrios. Los políticos tienen difícil luchar contra estas tendencias para evitar que se vacíe el centro de las ciudades, puesto que se necesitaría la peatonalización de algunas zonas junto a proporcionar aparcamiento cómodo y a precio razonable. Lo dicho, difícil.