La llamada guerra comercial iniciada por los EEUU este año sin duda es una nueva fuente de incertidumbres, especialmente para las familias hipotecadas que siguen las noticias económicas. La realidad es que a un año vista los tipos de interés en los EEUU seguirán subiendo y en Europa, con unas condiciones económicas más débiles, no se esperan subidas hasta mediados del año próximo, y serán suaves (tal vez para final de 2019 llegue el Euribor a 12 meses al 0’25%). Sin embargo, lo que está en juego es la supervivencia del Euro a medio plazo dados los problemas de deuda pública y comerciales de algunos de los países integrantes, que no es buena noticia para las instituciones financieras y por tanto nos puede devolver a la época de restricciones crediticias, complicando en endeudamiento de las familias que quieran adquirir su casa. El escenario aún está lejano así que de momento, salvo acontecimientos catastroficos, las familias tendremos tranquilidad para dedicarnos a nuestro trabajo y a pagar facturas.

Para juzgar lo atípico de la situación actual (y su fragilidad), hay que hacer un poco de memoria. En junio de 2014 el Eonia, el tipo al que se prestan los bancos de un día para otro, pasó a ser negativo, lo que creó la expectativa de que el Euribor a un año también se hiciese negativo, lo que se hizo esperar hasta febrero de 2016. Y ahí seguimos, en el terreno de los tipos negativos, nunca antes visto en la historia económica ya que sólo ahora se han dado las condiciones institucionales para llevar a la realidad una posibilidad que no estaba en ningún manual de economía o finanzas: que quien presta dinero paga para hacerlo aún existiendo inflación.
Los tipos al que las instituciones bancarias prestan a los hogares para la adquisición de vivienda han seguido un curso relativamente paralelo.
En septiembre de 2008 las entidades prestaban dinero para comprar vivienda al 6’2%, momento a partir del cual empezaron a abaratarlo, pero no tan rápido como el Euribor, por lo que la diferencia entre los dos índices llegó a ser de 2’79% en junio de 2014 cuando nos prestaban al 3’3%. A partir de ese momento la diferencia paso a estar estabilizada en el entorno del 2’3% hasta el último dato que publicamos, marzo de 2018, cuando en promedio los tipos para adquirir vivienda están al 2’3%.
Obviemente con estas diferencias las hipotecas que tenían como índice de referencia el Euribor se han visto beneficiadas por la entrada en negativo pero no tanto como para que los bancos deban pagar al hipotecado. Es posible no obstante, que en contratos firmados con pequeños diferenciales se de esta paradoja durante un período breve de tiempo. En conjunto las hipotecas siguen siendo un producto rentable para la banca y con bajo riesgo cuando el prestatario es un hogar español.