Se retrasa la subida de tipos una vez más

Recientemente el Banco Central Europeo ha anunciado que no se prevé que los tipos se puedan subir en los próximos doce meses. La actuación sobre los tipos de interés cobró notoriedad cuando en 2014 el tipo de facilidad de depósito para los bancos pasó a ser negativo, como continuación de las actuaciones que pretendían incentivar que el crédito fluyese al sector privado de la economía.

Esta es una noticia agridulce, pues beneficia a quienes están endeudados, pero refleja unas expectativas de crecimiento para la eurozona que no son buenas; además también están reflejando lo que hacen las otras economías que deben coordinar sus medidas monetarias (Estados Unidos, Japón y Gran Bretaña, por citar las principales).

Los nuevos contratos hipotecarios a tipo fijo, en el 40% en 2019

En este entorno de bajos tipos de interés no parecería buena idea endeudarse a tipo fijo, pero al cierre de 2018 el 39’5% de los nuevos contratos hipotecarios se habían firmado a tipo fijo, porcentaje que viene creciendo de forma acusada desde 2015 para estabilizarse en 2017, pero con clara tendencia al 40%. En la imagen se presenta la evolución del procentaje de nuevos contratos hipotecarios desde 2013 y su variación en puntos porcentuales (las barras de color verde o naranja, según si es positiva o negativa), con datos del Colegio de Registradores.

Coincide que a finales de 2015 el tipo de la facilidad de depósito pasó del -0’2 al -0’3, después de llevar en terreno negativo año y medio aproximadamente. Pero el paralelismo es más interesante si tenemos en cuenta que en febrero de 2016 el Euribor pasó a ser ligeramente negativo, una marca que llevaba unos meses esperándose.

El efecto sobre el tipo de interés de las hipotecas con revisión de tipos al cabo de cinco o más años, se traduce en que éste se ha reducido en 3’3 puntos porcentuales desde 2014, según los datos del Banco de España. Por otra parte, el plazo de amortización de estas hipotecas,  está algo por encima de 22 años, cuando en 2014 estaba por debajo de 13.

Es decir, las revisiones recientes de tipos de hipotecas mixtas se han beneficiado de la evolución del Euribor, pero los contratos con tipo referenciado a este índice han recogido mucho mejor el beneficio de la situación monetaria actual.

Ahora mismo ¿qué se debe recomendar a quien pueda acceder a una hipoteca para comprar una vivienda?

Si sólo consideramos la evolución de los tipos de interés, la elección entre fijo o variable depende más de la percepción de riesgo a largo plazo que tenga la familia. Si espera que sus ingresos permanezcan más o menos constantes durante las próximas dos décadas, endeudarse sabiendo lo que se va a pagar cada mes es una buena opción, que debería permitir incluso la planificación de una ahorro de emergencia, para cubrir un período en el que satisfacer las cuotas pueda resultar un problema.

Por otra parte, endeudarse a tipo variable supone que se van a recoger los beneficios de las dilaciones del Banco Central en bajar los tipos, pero a veinte años vista, se corre con el riesgo de las subidas de tipos, por lo que el escenario para pagar unas cuotas significativamente mayores debe ser de solidez financiera, es decir, que la cuota suponga un porcentaje pequeño de los ingresos familiares (tal vez por debajo del 20%). Cuantificar esa subida potencial requeriría plantear diferentes escenarios; por ejemplo, siendo prudente, habría que calcular las cuotas para el caso de que el Euribor se sitúe en el 2 o el 3% dentro de tres años.

En conclusión, la decisión no depende sólo de sus ingresos actuales, sino también de su percepción sobre el riesgo generado por la variabilidad en sus ingresos y en los tipos de interés.