Llegaron a suponer el 29’3% de las hipotecas firmadas en su apogeo a finales de junio de 2017  y desde entonces la proporción disminuye de forma continuada hasta el 26’1% actual.

El índice de referencia para las hipotecas es una fuente abundante de conflictos judiciales, recordemos los casos de las cláusulas suelo, de las referencias a índices expresados en divisas distintas del euro o el del IRPH (índice de referencia de los préstamos hipotecarios, aplicado por las entidades bancarias hasta su suspensión en 2013) que ahora mismo está en manos del Tribunal Europeo, que debe decidir si su sistema de fijación es o no transparente.

No obstante, lo habitual es tener como referencia el Euribor, que durante el tercer trimestre de 2018 supuso el 73’6% de los contratos, aunque antes de marzo de 2016 estaba por encima del 90%.

El Euribor es el tipo medio de interés al que se prestan euros un panel de bancos (20 europeos más uno no europeo). Se fija a diario con distintos plazos, siendo el Euribor anual el que interesa como referencia para las hipotecas, que en junio cerró al -0’181% (comentamos su evolución en el artículo “El Euribor continúa en negativo”).

En lo que queda de año veremos el Euribor aún en negativo y el porcentaje de hipotecas a tipo fijo muy por debajo del 20% ante la expectativa de que los tipos de interés vuelvan a la normalidad durante 2019. Habrá que esperar unos años para ver si los contratos a tipo fijo originan otro frente de conflicto en los tribunales, pero es dudoso, dado que los bancos ya se habán cuidado de explicar claramente a sus clientes los beneficios y riesgos de esta forma de contratación.