En Aragón la respuesta es muy clara: NO. Una vez más nos encontramos ante lo que califico como una vuelta a la normalidad, tanto en el mercado inmobiliario como en el mercado hipotecario. Las siguientes cifras intentan demostrarlo.

La tendencia favorable del mercado inmobiliario durante los últimos años, especialmente por lo que respecta al número de compraventas, acompañado de un buen comportamiento en el mercado hipotecario, ha llevado a preguntarse desde diversos ámbitos hasta qué punto nos encontramos ante el origen de un nuevo ciclo alcista como el vivido en el pasado con respecto a ambos mercado (inmobiliario e hipotecario).

En análisis previos dejamos muy claro que en absoluto esta realidad se estaba produciendo o se iba a producir en el mercado inmobiliario. En el análisis de este artículo intentaremos demostrar cómo en el mercado hipotecario tampoco nos encontramos en el origen de una nueva burbuja del mercado hipotecario, sino más bien en una nueva vuelta a la normalidad.

Tal y como es nuestra costumbre, recurrimos a los datos para mantener dicha afirmación. En el siguiente gráfico mostramos al evolución anual del porcentaje de compraventas de vivienda con hipoteca y del importe de hipoteca por vivienda. Ambas variables nos va a permitir constatar la existencia o no de los primeros indicios de recalentamiento en el mercado hipotecario.

Por lo que respecta a la primera magnitud, es decir, el porcentaje de compraventas de vivienda que presentan financiación hipotecaria, nos encontramos actualmente en Aragón en niveles del 71,49%, dando lugar a un ligero incremento con respecto a 2017, que marcó el mínimo de la serie histórica disponible con un 68,30%.

Para tener una adecuada referencia de lo que constituye un auténtico recalentamiento del mercado hipotecario, pueden observar los resultados desde el origen de la serie histórica (2005) hasta 2009, año en el que se alcanzó el máximo con un 170% de financiación hipotecaria, es decir, por cada diez compraventas de vivienda se financiaban diecisiete, es decir, se financiaba lo que se compraba y lo que no se compraba. Eso sí que es un escenario de burbuja en el mercado hipotecario.

Financiar niveles próximos al 70% de las operaciones de compraventa de vivienda es algo absolutamente normal, incluso niveles que puedan situarse en el intervalo del 80%, que tardaremos en ver. De hecho, estos resultado suponen que prácticamente el 30% de las compraventas no necesitan financiación hipotecaria, un claro signo de mercado sano en el sentido de que el comprador se acerca al mercado con una amplia disponibilidad de recursos propios, trasladando un bajo riesgo al mercado hipotecario.

De hecho, si vamos más allá del número de hipotecas sobre vivienda, y nos adentramos en el importe hipotecado por operación, se observa cómo actualmente nos situamos en importes ligeramente por debajo de los 100.000 € por hipoteca, con un ligero incremento en los dos últimos años con respecto a los mínimos de 2014, 2015 y 2016, con resultados ligeramente por encima de los 92.000 €.

Nuevamente, para ver un escenario de recalentamiento hay que irse a los resultados del anterior ciclo alcista, con un máximo histórico alcanzado en 2007 con más de 140.000 € por hipoteca mostraba claramente cómo el mercado hipotecario estaba alcanzando niveles de intensificación desproporcionados.

Las cifras actuales se sitúan claramente en el marco de la normalidad, gozando de un mercado hipotecario especialmente sano, próximo al mercado hipotecario, como corresponde a un producto especialmente interesante para las entidades financieras, dentro de un marco de solvencia y garantías adecuadas, tal y como actualmente se viene constatando.