En una decisión peculiar, el Tribunal Supremo después de pronunciarse el jueves pasado sobre quién debe pagar el impuesto sobre actos jurídicos documentados, ahora pide que el mercado espere hasta una nueva reunión.

El primer efecto es la incertidumbre que la decisión genera, especialmente sobre aquellas familias que tienen la fecha para firmar sus hipotecas esta semana y hasta que el Tribunal se vuelva a pronunciar. ¿Qué se puede hacer?¿pedir una baja por enfermedad y posponer la firma?. La entidad financiera queda en una incómoda posición: pagar el impuesto tal como debería ser con la decisión del jueves o decirle al cliente que si el Tribunal Supremo se desdice le cargará el importe del impuesto.

Además, queda la cuestión de que el impuesto de los ejercicios no prescritos fiscalmente se puede reclamar (¿y por qué no el de cualquier hipoteca en vigor?) ante la administración tributaria autonómica (que es quien recauda el impuesto).

En resumen, se ha producido la paralización de las decisiones en el mercado hipotecario por parte de entidades y clientes. Un palo en la rueda ahora que el mercado inmobiliario llevaba un buen ritmo. La incertidumbre no es buena en ningún mercado y el inmobiliario no es una excepción.

El cambio en el sujeto pasivo del impuesto es un cambio en las reglas que sería aceptable se fuese de aplicación desde una fecha futura, de modo que los participantes en el mercado pudiesen tomar las decisiones oportunas en el nuevo entorno fiscal, pero esta situación creada implica también que se equivocaron en sus decisiones anteriores puesto que valoraron mal los costes y beneficios de las operaciones.

Sobre todo esto estuvimos hablando en el programa Punto de Vista de Aragón TV (a partir del min. 12 aprox.)