Volvemos a hablar de los locales vacíos en Zaragoza.

Un problema para el que urgen soluciones y que perfectamente se puede trasladar a otras ciudades y localidades tanto de nuestra geografía aragonesa como del conjunto de ciudades y municipios del país.

Y es que si ya era un problema que requería de una actuación acuciante por parte de la administración, sobretodo local, en estos momentos se hace casi imprescindible.

Porque si el número de locales vacíos iba aumentando a una velocidad de vértigo en muchos barrios de la ciudad a causa de la pérdida de pequeños negocios,…

¿cuántos van a quedar después de la crisis que ahora estamos viviendo?

La respuesta no es fácil, pero la verdad es que da miedo planteársela.

Estudio de los locales vacíos en Zaragoza

Pero todo esto son suposiciones.

Es cierto que tienen un argumento de peso detrás, pero como ya sabes que en este portal inmobiliario nos gusta hablar con datos, nos remitimos al último estudio que hemos encontrado sobre los locales vacíos en Zaragoza.

Está realizado por ECOS, La Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincia, en colaboración con el Auntamiento de Zaragoza en el año 2016.

De este estudio, que puedes consultar o descargar aquí, extraemos que en el año 2016 había un censo de 1206 locales vacíos en Zaragoza.

No hace falta ser un lince para entender que cuatro años después, es muy probable que este número haya crecido exponencialmente y que lo que viene todavía vaya a peor.

Urgen medidas para favorecer los cambios de uso de los locales comerciales

Si eres profesional del sector o estás interesado en el mercado inmobiliario, convendrás que el actual PGOU de Zaragoza, plan general de ordenación urbana, es demasiado restrictivo y deja fuera situaciones que antes no se planteaban y que ahora son el día a día de la sociedad.

En las últimas semanas hemos incidido en este problema, a través de varios artículos que aquí puedes consultar:

Y para entender y poner en situación el problema de los locales vacíos en Zaragoza, volvemos a contar con la colaboración de Jose Antonio Pueyo, presidente de ECOS y agente inmobiliario.

Que nos traslada una carta abierta que aquí te reproducimos.

Qué hacer con los locales vacíos en Zaragoza por Jose Antonio Pueyo

En el estilo de vida mediterráneo los centros urbanos tradicionalmente han sido una combinación perfecta de los ciudadanos que viven en sus domicilios y de los locales comerciales que se asientan en los bajos de las viviendas.

Son ciudades paseables, amigables, las actividades comerciales y de servicios dan vida a la calle, iluminan por la noche, alegran con sus escaparates y rótulos, vigilan lo que sucede en la calle.

Generan relaciones sociales.

A veces se dice que el establecimiento cercano es una “extensión de la propiedad privada” porque mucha parte del tiempo lo pasamos (pasábamos) en algún establecimiento cercano a nuestra vivienda.

La irrupción de grandes centros en las afueras junto con la irrupción del canal de internet, está vaciando este modo de vida mediterráneo, en armonía de ciudadanos con sus comercios de alrededor.

Este hecho se aprecia en cualquier ciudad algo importante: calles con locales cerrados.

En la web del Ayuntamiento de Zaragoza se pueden comprobar la cantidad de locales vacíos a disposición de los “emprendedores”, como nos suelen decir los políticos, que con muy poca inversión se pueden volver a utilizar como actividad empresarial de nuevo.

Serían unos puestos de trabajo muy de proximidad, se evitarían desplazamientos hasta centros de trabajo en polígonos industriales o grandes superficies.

Una de las razones por las que el comercio de ciudad no prospera es la inexistencia de plazas de aparcamiento en el centro: los forasteros aparcan en las grandes superficies y evitan entrar en Zaragoza capital.

Se pierden ventas y gasto en hostelería en favor de un gran inversor, normalmente extranjero, que arrienda sus locales a inversores españoles, con consumo español.

Zaragoza quiero recordar que es la ciudad grande donde más tiempo se tarda en encontrar una plaza de aparcamiento.

Pues bien, habiendo locales vacíos y necesidad de aparcar, la primera y más perentoria actuación sería habilitar locales que se utilizaran como plazas de aparcamiento o mixtas, de aparcamientos y trasteros pues como todos sabemos tenemos barrios enteros de pisos pequeños sin trastero y sin garaje.

Veo esta actuación lógica y de relativa rapidez en su ejecución.

La flexibilización de los requisitos vendría por parte del Ayuntamiento.

Pero todos conocemos también que es muy difícil vender un piso si no existen servicios alrededor y un entorno urbano agradable para que este piso se venda.

Los locales están acotados en sus usos para destinos empresariales.

Hay que cambiar los usos de estos locales para que además de garajes y trasteros se puedan reconvertir en otros destinos de uso.

Los tan cacareados “lofts” no acaban de arrancar en esta ciudad.

Y sería una fórmula genial para personas jóvenes que destaquen por su estilo de vida moderno.

Ideal también para el mercado de alquiler de viviendas que no acaba la oferta de satisfacer a la demanda.

Y al revés, para este público que aún siendo propietarios o no de estos locales y teniendo movilidad reducida no pueden acceder a construirse su vivienda en un local sin barreras arquitectónicas.

El ayuntamiento por otra parte destina ingentes recursos en construir ascensores (caso de las viviendas sindicales) cuando la solución podría estar en locales comerciales, sin barreras arquitectónicas, a pie de calle, que sirviesen de viviendas.

Pero todavía más, los locales pueden ejercer una función “coral” en el sentido de que cada vez hay colectivos con necesidades de reunión: iglesias de diferentes credos, asociaciones, colectivos de aficionados y otros colectivos con necesidades específicas de reunirse en un local con una infraestructura determinada.

El equiparar estos locales “colectivos” a actividades similares a la hostelería en cuanto a sus requerimientos de apertura es un error.

La ciudad cambia, como también cambia su movilidad.

Dicen que los más jóvenes no quieren ni obtener su carnet de conducir porque tienen alternativas.

Los medios de alquiler de transporte en la ciudad deberían estacionarse en locales semiabiertos para despejar de artilugios móviles las aceras y calles, mejoraría todavía más la movilidad de las vías públicas.

Habría que actuar para favorecer a operadores de transporte y a propietarios para que se cruzasen los intereses en destinar locales a estos aparcamientos.

Se podría complementar el uso de los locales con buzones para compras por internet de pequeño tamaño.

En algunos casos, los menos, podrían servir de cobijo sustituyendo a paradas de bus.

Las fachadas serán privadas, nadie lo dudamos, pero es la frontera entre la vía pública y el edificio privado. Deben cumplir por tanto una función hacia la sociedad de tener en perfecto estado de revista a estos locales.

El evitar los grafitis, la limpieza o más aún que sirvan de soporte para informaciones públicas de utilidad, de publicidad, embellecerían el entorno.

Añadiría que las desastrosas leyes de infraestructuras de telecomunicaciones han enmarañado con cables todas las fachadas. Sin tener el Ayuntamiento competencias, sí que podría ordenar racionalizar este cableado que afecta sobre todo a los bajos.

Y con mucho cuidado, porque ciudadanos desaprensivos hay de todo tipo, los bajos pueden destinarse al depósito de productos propios del punto limpio, es decir, un pre-punto limpio que ofertase a los ciudadanos depositar enseres y que otros los reutilizasen.

Todos conocemos la imperiosa necesidad por parte de las administraciones de reducir el número de residuos sólidos y mucho me temo que no cumpliremos con las directivas europeas en esta materia si no tenemos la práctica y la posibilidad cercana de dar una segunda vida a estos objetos reutilizables en muchos casos.

A estudiar si se podrían ubicar en locales los contenedores verde-azul-amarillo que campan por doquier.

No hay que escandalizarse, en la calle molestan y estorban y son un foco de inmundicias.

En un local pasaría lo mismo so pena que se arbitren medidas para que la urbanidad del ciudadano esté a la altura.

Todas estas medidas añadiendo algo de discriminación fiscal de local abierto versus local cerrado harían que se dinamizase el mercado de locales, seríamos una de las primeras ciudades que nos desmarcásemos de la fealdad e inutilidad de los continuos comerciales cerrados, los ayuntamientos recaudarían por Plusvalías municipales en las compraventas, por los ICIOs en la construcción y otros tributos de actividades empresariales.

Y por qué no decirlo,…

Aumentaríamos nuestras transacciones inmobiliarias intermediando y asesorando en estos inmovilizados locales.

Se me olvidaba decir: lo lógico sería abrir un debate sobre las actividades empresariales que no se inician en estos locales.

Falta impulso empresarial, sobran locales.

Jose Antonio Pueyo.