Tras cuatro años de indefinición jurídica, el Ayuntamiento de Zaragoza ha anunciado que no cobrará la plusvalía municipal si no ha habido aumento de valor en la venta de una vivienda. Se cumple así una sentencia del Tribunal Constitucional que en 2017 dictaminó que no se podía cobrar si no había ganancia patrimonial. Zaragoza se une de esta manera a los Consistorios de Huesca y Teruel que suspendieron las liquidaciones desde que se publicó la sentencia.

El Ayuntamiento de Zaragoza fue el último en decidir qué hacer tras la sentencia. Anunció hace unos días que el contribuyente solo tendrá que presentar las escrituras para acreditar que no ha habido aumento de valor en la vivienda vendida. Además, en el mes de septiembre, se pondrá en marcha un simulador en la web www.zaragoza.es para que el contribuyente pueda comprobar si tiene que liquidar dicho impuesto.

Mucho antes que Zaragoza, actuaron los Consistorios de Huesca y Teruel que desde la publicación de la sentencia optaron por no cobrar el impuesto a quien no tenía aumento de valor en la venta. En el caso de Huesca no se permiten las autoliquidaciones. Fuentes del Consistorio oscense aseguran que, en estos años, no se ha tramitado lo que generaba dudas.

Algo parecido se hace en Teruel que decidió suspender las autoliquidaciones hasta que se regule por parte del Ejecutivo central. En la ciudad incluso cuentan con la colaboración de las notarías de la capital que advierten a las contribuyentes sobre la necesidad de pagar o no la plusvalía.

¿Qué es la plusvalía?

El Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, la denominada plusvalía, es un impuesto estatal que recaudan los Ayuntamientos y se aplica sobre el valor del terreno durante los años en los que haya sido propiedad de quien lo vende. Al considerarse un impuesto que afecta al suelo, la plusvalía no depende de las construcciones realizadas sino de otros factores como el valor catastral.

La plusvalía debe liquidarse en el caso de una compraventa en los primeros 30 días desde la firma de las escrituras. Si es una transmisión mortis causa (herencia) se puede liquidar en los primeros seis meses desde la transmisión.