En 2017 se redujeron las compraventas de viviendas de superficie inferior a los 80 metros cuadrados, y a cambio subió el porcentaje de viviendas entre 40 y 80. Esto no implicó que la mayor parte de las operaciones correspondiesen a este tamaño de vivienda (40’5%). Casi el 75% corresponde a viviendas de más de 60 metros, mientras que los pisos menores de 40 metros siguen siendo minoría.

Analizando cuál es la superficie media de los pisos, se aprecia que el tamaño promedio de la vivienda está entre 90 y 100 metros. En el caso de la vivienda libre algo mayor, de 98’7 m que el de la de segunda mano, 92’3. La reducción de los tamaños promedio con respecto a 2016 ha sido más significativa en la vivienda nueva, de 5’7 metros, que en la usada, de sólo 1’3 metros. El porcentaje de compraventas de segunda mano lleva en el entorno del 80%

Dadas las limitaciones que sufre el sector a la hora de decidir el tamaño de lo que se construye, las familias deciden sobre la poca variedad disponible en base al precio final, que es el que determina cuánto van a tener que endeudarse. A ello hay que añadir la continua reducción del tamaño de las familias y el aumento de las viviendas ocupadas por una sola persona que reflejan los censos del INE y las estimaciones en base a estos.

Por tanto, las pequeñas variaciones en la superficie de los pisos son la tónica en la tendencia, y no es de esperar cambios en los próximos años ya que el número de viviendas de segunda mano sigue siendo elevado con respecto al total de las viviendas transmitidas. El diseño urbanístico en España y más en Aragón no hace prever aumentos en el tamaño de las nuevas viviendas, que, por otra parte, tampoco parecen ser una demanda de las familias a fecha de hoy.