Cuando vendemos nuestra vivienda nos vemos obligados, como vendedores, a soportar la conocida y polémica plusvalía municipal; en realidad,  Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, que no grava la venta ni la vivienda sino, como su propio nombre indica, el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana puesto de manifiesto a consecuencia de la transmisión de su propiedad por cualquier título.

Es decir, es un impuesto, regulado en el Texto Refundido de la Ley Haciendas Locales (TRLHL), cuyo hecho imponible es el incremento de valor de los terrenos urbanos.

Cuándo NO hay que pagar plusvalía

Y, por lo tanto, la ausencia de tal incremento supondrá la no sujeción al impuesto, tal y como ya venía sosteniendo la más amplia jurisprudencia con anterioridad, incluso, a la Sentencia del Tribunal Constitucional 59/2017 de 11 de mayo; posteriormente “matizada” por la Sentencia 1163/2018 de 9 de julio de la Sección 2ª de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo en los siguientes términos:

  • Que sigue habiendo plusvalía si hay incremento de valor de los terrenos.
  • Que la carga de la prueba corresponde inicialmente al obligado tributario, aunque a este solo corresponde aportar un principio de prueba de la inexistencia de incremento de valor.
  • Que, aportado por el obligado tributario ese principio de prueba de la falta de incremento, se invierte de la carga de la prueba, siendo a la administración municipal a quien corresponderá entonces destruir aquella prueba y acreditar que el obligado tributario se equivoca y que sí ha existido el incremento que supone el devengo del impuesto.

Los tribunales, a este respecto, vienen admitiendo como principio de prueba los precios de compra y venta, respectivamente, del inmueble reflejados en las escrituras públicas en las que se documenta cada transmisión; siendo la Administración quien debe aportar, partir de ese momento, prueba en contrario acerca del incremento de valor del terreno, a pesar de aquellos precios de compra y venta; normalmente, una pericial técnica.

Hasta aquí todo claro.

¿Pero qué ocurre si el incremento es tan pequeño que da lugar a una cuota tributaria que supere el propio incremento patrimonial obtenido por el sujeto pasivo?

Pues que el impuesto estaría quebrando el principio de capacidad económica del artículo 31.1 de la Constitución y, por consiguiente, sería confiscatorio y, por ello, inconstitucional.

Así lo recoge la Sentencia del Tribunal Constitucional nº 126/2019, de 31 de octubre de 2019 al “estimar la cuestión de inconstitucionalidad núm. 1020-2019, promovida el Juzgado de lo Contencioso-administrativo núm. 32 de Madrid, y, en consecuencia, declarar que el art. 107.4 del texto refundido de la Ley reguladora de las Haciendas Locales, aprobado por el Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo, es inconstitucional, en los términos previstos en la letra a) del Fundamento jurídico quinto”, es decir, en aquellos casos en los que la cuota a satisfacer es superior al incremento patrimonial realmente obtenido por el contribuyente.”

La conclusión sobre la plusvalía municipal

(i) El Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana o plusvalía municipal es un impuesto que grava el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana puesto de manifiesto a consecuencia de la transmisión de su propiedad por cualquier título.

(ii) Si no existe tal incremento, no se devenga el impuesto. Y, aunque inicialmente la carga de la prueba recae sobre el obligado tributario, lo cierto es que a este solo corresponde aportar un principio de prueba del decremento, valiendo como tal las escrituras de compra y de venta.

(iii) Si hubo incremento de valor del terreno, podremos alegar la improcedencia del impuesto si acreditamos que la cuota tributaria resultante supera el incremento del valor del terreno obtenido, es decir, que pagas más del incremento logrado.

Luis J. Solana

La importancia de estar bien asesorado.

Cuál es la duración legal de un contrato de alquiler de vivienda habitual por Luis Solana