Las soluciones en Europa al problema de proporcionar vivienda a los ciudadanos

En la UE destacan dos países por sus relativamente elevadas tasas de alquiler de la vivienda en la que residen: Alemania (48%) y Francia (35%).

Si miramos a Gran Bretaña, veremos que ha sufrido un cambio en los últimos diez años que ha llevado sus tasas de vivienda alquilada desde el 27% en 2008 hasta el 36% en 2017, el último año publicado a fecha de hoy.

Y durante este período, España  ha subido su porcentaje pero de forma moderada, hasta el 23% en 2017.

Echando una mirada más al norte, nos encontramos con que en Alemania, tradicionalmente han procurado tener un mercado de alquiler que permitiese la movilidad de los trabajadores.

Pero el período que analizamos ha sido atípico por la subida de los precios de la vivienda que también allí han sufrido, y que ha conducido a una subida en los alquileres tal, que en Berlín han aprobado la congelación en 2020 de los alquileres durante cinco años.

Mientras tanto, en el resto de Europa, la propiedad de la vivienda se viene promoviendo desde el fin de la II Guerra Mundial como medio de promover la paz social, lo que a su vez genera a largo plazo transferencias de riqueza entre generaciones que, por ejemplo, en España, suponen que el 19% de las trasmisiones de vivienda son herencias, frente al 56% que son compraventas.

 

 

Los porcentajes de hogares en propiedad en España siguen muy altos, pero a la baja

En España el porcentaje de hogares en propiedad es muy diverso, como ocurre con otras variables, oscilando en 2018 entre el 65% de Baleares y Canarias y el 83% de Extremadura y  País Vasco.

 

La reducción en estos porcentajes en estos diez últimos años parece haber sido proporcional al porcentaje en el que se mueven (en el gráfico, porcentaje de 2018 y diferencia en puntos porcentuales de los últimos diez años).

Destacan Baleares, que ha aumentado el porcentaje, y Canarias, que ha disminuido menos de los esperado.

También La Rioja, Extremadura y Murcia han aumentado su porcentaje de viviendas en propiedad.

El resto ha disminuido.

 

 

Diferencias según el nivel de renta

También disponemos del porcentaje de población por decil de renta, que  hemos agrupado en grupos de dos deciles, presentando los de renta más baja para tener una idea de en que comunidades predominan los sueldos bajos, donde sería de esperar un mayor porcentaje de vivienda en propiedad.

Destacan las islas, Cataluña y Madrid como atípicos y en el resto de comunidades parece ser independiente el número de personas con renta inferior a 8.548 € del porcentaje de propiedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Diferencias por número de personas en el hogar

Las diferencias regionales reflejan por un lado la intención de permanencia de la población que vive allí (como en el caso de las islas o de una región dinámica como Madrid) y por otro, la costumbre con respecto a la propiedad como forma de inversión familiar, que, por cierto, ha sido fomentada no sólo con políticas de vivienda sino también con desgravaciones fiscales durante varios decenios.

El análisis de cómo es el tamaño del hogar para todo el país muestra cómo las familias con niños dependientes han sufrido una mayor reducción del porcentaje de propiedad, con la excepción de los hogares compuestos de un solo adulto con niños, que han subido ligeramente su porcentaje desde el nivel más bajo de todos los grupos (en 2018 un 70’3% de estos hogares tenían la vivienda en propiedad).

 

La conclusión es que se ha creado una base de propietarios que transferirán la propiedad a sus descendientes, pero la necesidad creciente de las familias con hijos de un mercado de alquiler más eficiente no es de esperar que se solucione con las transferencias intergeneracionales, ya que la idea de la vivienda en propiedad está muy arraigada en nuestra sociedad.

El futuro del mercado inmobiliario a diez años vista parece ser una ampliación del mercado de alquiler, que complemente al de propiedad, como única forma de satisfacer las necesidades de las familias que no puede acceder a una hipoteca, ya sea por las características de su actividad laboral o porque no quieren anclarse en una localidad concreta ante el mercado de trabajo español, que también presenta diferencias geográficas acusadas.

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