Aunque programas como «Income property» o «La casa de tus sueños» presenten en la televisión esta actividad económica como un negocio redondo, es necesario tener un mínimo de conocimientos y habilidades para tener éxito. Lo analizamos!!!

«Compras por 125.000 €, reformas por un importe de 15.000 € y tu inversión acaba teniendo un valor de 145.000 €.» Este es uno de los innumerables ejemplos que vemos en programas de televisión donde los presentadores son profesionales del sector inmobiliario y se dedican a asesorar a compradores que quieren rehabilitar una vivienda para vivir en ella, venderla o alquilarla.

Analizando los datos de la realidad inmobiliaria española, encontramos que el cruce de resultados de número de hipotecas concedidas publicadas por el INE y las compraventas de vivienda publicadas por el Colegio de Registradores, permite constatar que el 35% de las compras de vivienda se producen al contado, deduciéndose que existe una bolsa de ahorro en no pocos hogares españoles que buscan la rentabilidad que no obtienen en el sector financiero.

Si eliminamos del paisaje las grandes capitales con riesgo de burbuja, en el resto de ciudades españolas no es difícil encontrar pisos pequeños y antiguos por un precio inferior a los 60.000 €. Y si a eso añadimos la demanda creciente de alquileres, parece que tenemos los ingredientes para triunfar. No obstante, no debemos olvidar que es una operación no exenta de riesgos y que no todo vale. De hecho, es una área de negocio en sí misma para inversionistas profesionales que tienen estudiado hasta el último detalle antes de poner su firma en una escritura.

Para que una reforma resulte satisfactoria desde el punto de vista del plan de negocio, debemos seguir una serie de consideraciones, que nos ahorrarán más de un disgusto. A modo de referencia, podemos señalar:

  • Priorizar inmuebles bien ubicados, no necesariamente en el centro, sino también en zonas bien comunicadas y con servicios cercanos.
  • Precio competitivo, considerando adecuadamente todos los gastos a incurrir hasta la puesta a disposición del usuario final.
  • Dominio del mercado de las zonas de nuestro interés. El acierto en el precio de compra es el primer paso decisivo para no fallar.
  • Conocimiento del estado de la vivienda y del edificio (gastos de comunidad, derramas, estado estructural…).
  • Presupuestos detallados y cerrados. Si la vivienda es para vender o alquilar podemos ahorrar en algunos materiales, pero es muy importante que la calidad de los aspectos estructurales (fontanería, electricidad…) sean de buena calidad.
  • Establecer un límite máximo de inversión de acuerdo a la rentabilidad deseada.

Afortunadamente, los Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) se han especializado en dar servicio integral en no pocas de estas consideraciones como consecuencia de configurarse como una realidad cada vez más habitual de mercado. La profesionalización del sector es cada vez mayor, observando inversionistas que recurren sistemáticamente a los API para localizar los mejores inmuebles para este fin.

En un escenario de bajos tipos de interés, con baja rentabilidad en activos financieros y una atracción creciente del mercado de alquiler, sin duda es un marco de análisis a considerar desde el punto de vista de la inversión. La inversión inmobiliaria es, sin duda, una opción que está sobre la mesa. En caso de lanzarse hacia ella, una garantía de éxito es ponerse en manos de un Agente de la Propiedad Inmobiliaria.

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